¿Fueron las medidas tomadas por el gobierno mexicano durante el periodo 2006-2012 para enfrentar al narcotráfico las que propiciaron el incremento en la violencia o fue la fragmentación de los cárteles la que derivó en un incremento de la violencia?

Por Luis Javier Muñoz

Durante la administración del presidente Calderón una de las acciones que más será recordada es, sin duda alguna, la que llevó a cabo contra el narcotráfico. Calderón tuvo un inicio turbulento, comenzando por cómo llegó a la presidencia y su cuestionada legitimidad como presidente. Fue por ello que, como afirman varios autores, y entre ellos Anabel Hernández, Calderón quería ganar legitimidad con la llamada “guerra contra el narcotráfico”.

A lo largo de sus seis años de mandato Calderón vivó momentos clave que marcaron su “guerra contra el narcotráfico” como lo fueron abatimientos y detenciones de importantes capos, como por ejemplo: en 2008 se dio la captura de José Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”, iniciando con ello una ruptura interna del Cártel de Sinaloa; el abatimiento de Arturo Beltrán Leyva “El Barbas” en el año de 2009 debilitó al Cartel de los Beltrán Leyva y, el abatimiento de Ezequiel Cárdenas Guillén “Tony Tormenta” líder del Cártel del Golfo en el año 2010. Por mencionar algunos de los “éxitos” de la administración de Calderón.

Sin embargo, como muestran los datos [Anexo tabla 1], dichas acciones del gobierno conllevaron a un incremento de la violencia en las zonas donde operan estos cárteles. El estado de Sinaloa, área de influencia del Cártel de Sinaloa, experimentó un incremento de 741 a 940 asesinatos tras la detención de “El Mochomo”, casos similares a los que vivieron los estados de Guerrero y Morelos, que, tras la muerte de “El Barbas” el número de asesinatos pasó de 317 a 519 en el transcurso de un año, pero, el caso más excepcional de los tres, fue el que se vivió tras la muerte de “Tony Tormenta” hermano del fallecido Osiél Cárdenas Guillén, “Tony Tormenta” pasó al frente del Cartel del Golfo, cuyos estados de influencia, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz, pasaron de 2,132 a 3,372 asesinatos.

Al analizar dichos números la pregunta que emana de ella resulta obvia, qué fue lo que motivó al presidente para ejercer estas acciones. Para ello, resulta conveniente recuperar el trabajo de Eduardo Gurrero Gutiérrez, quién en su artículo en la revista “Nexos” titulado “La estrategia Fallida” menciona que “…El 11 de diciembre de 2006, 10 días después de tomar posesión como presidente de la República, lanzó la primera “operación conjunta” del sexenio (…) La oleada de arrestos y decomisos que siguió a aquel operativo contribuyó a bajar los niveles de violencia.” (Guerrero, 2012) Dichos resultado, dice Guerrero, motivaron al presidente a replicar las acciones llevadas a cabo en Michoacán a estados donde la violencia y presencia del narcotráfico presentaban una amenaza para la sociedad. No obstante, el resultado fue el opuesto, en el mismo artículo, Guerrero Gutiérrez, afirma que, tras estos operativos, en el conjunto de los estados donde se replicó lo de Michoacán, las ejecuciones aumentaron en 325%.

Analizando datos proporcionados en el libro de Jorge Castañeda y Rubén Aguilar, estos contradicen por completo la base fundamental de las acciones llevadas a cabo por el gobierno; Calderón y su gobierno afirmaban que uno de los temas que preocupaba a la sociedad eran inseguridad y violencia por lo que las políticas de hacer frente al narcotráfico tenían sentido, pero, como nos muestran los autores, el número de homicidios y, por ende, de la violencia venía a la baja. [Anexo gráfica 1]

Siguiendo la lógica de la situación en la que se encontraban los números de la violencia, Fernando Escalante Gonzalbo, en su artículo “Homicidios 1990-2007”, nos muestra evidencia que nos permite afirmar que a inicios del sexenio de calderón la violencia venía disminuyendo, pero lo que encuentra relevante es el hecho de que, a pesar de esta tendencia a la baja “En ese mismo periodo (…)  la idea que difundían los medios y que repetían algunos expertos, era que la violencia iba en aumento. Tendríamos que estudiar cómo y por qué, precisamente en un periodo en que el homicidio disminuye de modo sostenido, la percepción es justo la contraria” (Escalante, 2009). [Anexo gráfica 2]

La importancia de aportar esta evidencia que muestra que la violencia en estos años, donde la principal preocupación era el aumento de la misma, iba a la baja, corresponde a dar respuesta a la primera parte de la pregunta central del trabajo, donde se cuestiona si fueron las medidas de Calderón las que propiciaron un aumento de la violencia y, para dar mayor sustento a una respuesta afirmativa, retomaremos el texto de Castañeda y Aguilar.

De acuerdo con los autores de “El narco: la guerra fallida” consideran “que las acciones del gobierno pudieron o no haber mermado la fuerza y organización del narcotráfico. Pero de ninguna manera han reducido la violencia o la inseguridad (…)” (Castañeda y Aguilar 2010, 44). Lo que nos permite plantear la segunda cuestión de la pregunta inicial. Si, siguiendo el argumento antes citado, las acciones del gobierno pudieron o no mermar a la organización del narcotráfico, las disputas internas en los cárteles tras las capturas o abatimientos de elementos importantes de los mismos, cómo afectaron al alza de la violencia.

Para este tema el texto de Guillermo Valdés nos presenta un panorama donde la fragmentación de los cárteles es un hecho que se vienen dando desde finales de los años 80, por lo que plantear este factor como una causa del aumento de la violencia resulta de suma relevancia para el trabajo.

La composición de los distintos Cárteles del narcotráfico representa un factor en sí mismo a considerar, por ejemplo, el Cártel de Tijuana presentaba una composición familiar, liderada por los hermanos Arellano Félix mientras que el del Golfo y, a su vez, el de los Z, no presentaba esta característica de liderazgo familiar. Ante este hecho, Valdés Castellanos, afirma “que los líderes de una empresa criminal tengan vínculos de parentesco entre sí es importante (…) garantiza la presencia de una variable fundamental (…) confianza y lealtad” (Valdés, 2013).

Un caso particular de la fragmentación de un cártel y el eventual incremento de la violencia, fue la separación Golfo-Zetas. Como hemos señalado, ante la inexistencia de lazos familiares que permitan una transición pacífica hacia un nuevo liderazgo, las constantes disputas internas, derivadas de la ausencia de un líder, ya sea por detención o abatimiento, conllevan a un incremento en la violencia.

Del análisis de una organización como la del Golfo-Zetas, surgen dos circunstancias relevantes para explicar el factor de la fragmentación y su subsecuente promoción de la violencia. La primera, ante el hecho de que el Cártel del Golfo no contaba con lazos familiares, la dirigencia, en manos de Osiél Cárdenas, estaba dividida en 4 jefes de plaza y, la segunda, Osiél buscaba un brazo armado que le brindara seguridad y al mismo tiempo mayor poder al cártel.

Sin embargo, ante la falta de esta variable fundamental que menciona Valdés Castellanos, los distintos jefes de plaza se hicieron de sus propios cuerpos de seguridad, hecho que orilló a Cárdenas Guillén a decidir que su brazo fuera el mejor, por lo que contrató a ex militares, en específico, a militares pertenecientes al Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), es decir, la élite del ejército mexicano.

Este hecho podría parecer irrelevante para el desarrollo del trabajo, sin embargo, a medida que los Z fueron adquiriendo poder y presencia territorial, el uso de la violencia como principal recurso de domino fue incrementando, como se menciona en el artículo “Los Zetas” de Insight Crime donde ponen como ejemplo la matanza de San Fernando, Tamaulipas.

El caso del Golfo-Zetas no es un hecho aislado, otros grupos criminales han experimentado esta tendencia a la fragmentación, como segundo ejemplo tenemos al Cártel de Sinaloa, que, aunque posee esta “variable fundamental” ha experimentado constantes procesos de fragmentación, como podemos observar en el paper de Samantha P. Dávila y Laura H. Atuesta, quienes afirman que las diferentes fragmentaciones del cártel afectaron al nivel de violencia en zonas específicas del país, derivado a la presencia de nuevas organizaciones que amenazaban el control del territorio.  Este hecho se reafirma con los datos proporcionados por Guillermo Valdés, que encierra un hecho interesante, a lo largo de la administración de Calderón, la fragmentación que ya venía ocurriendo, tuvo un mayor impacto a la hora del alza de la violencia, en comparación a enfrentamientos entre fuerzas federales y crimen organizado.

Con base en la evidencia presentada en este ensayo podemos aseverar que la fragmentación de los cárteles corresponde a dos factores, retomando los ejemplos del Cártel de Sinaloa y Golfos-Zetas; el primero, la inexistencia de un vínculo familiar en el liderazgo, que permita una transición pacífica en el liderazgo y, el segundo factor, la fragmentación que corresponde a una lógica de competencia, es decir, la fragmentación del cartel a consecuencia de la necesidad de dar pelea a aquellas nuevas organizaciones que presentan una amenaza  para el control de ciertos territorios.

Es por esto que podemos concluir que la presencia de cierta fragmentación dentro de los cárteles es un factor de mayor preponderancia para que se dé un aumento en la violencia en comparación al que puede representar las diversas acciones llevadas a cabo por el gobierno; en este caso, el gobierno del presidente Felipe Calderón. La violencia es una característica de estas organizaciones, pero no siempre, se da como respuesta a una acción del gobierno, sino que es más común que se dé como respuesta a las acciones de una organización rival o de miembros del mismo cártel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANEXO

 

 

Cuadro 1. Asesinatos en el año previo y subsecuente al abatimiento o detención del capo.

Captura de pantalla 2018-10-24 a las 18.11.34

*cifras sumadas de los asesinatos cometidos en las zonas de influencia del Cártel

 **tabla de elaboración propia con datos del artículo “El saldo de Calderón: por cada capo “anulado” … más violencia”

 

Gráfica 1. Homicidios totales por año en México. 

Captura de pantalla 2018-10-24 a las 18.11.40

Fuente: Jorge Castañeda y Rubén Aguilar, “El narco: la guerra fallida”

 

Gráfica 2. Evolución de la tasa de homicidios en México por cada 100 mil habitantes durante el periodo 1997-2007

Captura de pantalla 2018-10-24 a las 18.11.46

Fuente: INEGI

 

Mapa 1. Presencia del Cártel de Sinaloa y células a lo largo del territorio nacional

Captura de pantalla 2018-10-24 a las 18.11.52

Tomado del Paper de Samantha P. Dávila y Laura H. Atuesta “Fragmentación y cooperación: la evolución del crimen organizado en México”

 

Cuadro 2. Porcentaje de homicidios vinculados al crimen organizado por tipo de evento

Captura de pantalla 2018-10-24 a las 18.11.57

Tomado del libro “Historia del narcotráfico en México” de Guillermo Valdés Castellanos (p.400)

 

 

Bibliografía

Castañeda, Jorge, y Rubén Aguilar. El narco: la guerra fallida. México: Punto de Lectura, 2010.

Escalante Gonzalbo, Fernando. “Homicidios 1990-2007” Revista Nexos (septiembre 1, 2009) http://www.nexos.com.mx/?p=13270

Guerrero Gutiérrez, Eduardo. “La estrategia fallida” Revista Nexos (diciembre 1, 2012) http://www.nexos.com.mx/?p=15083

Hernández, Anabel. México en llamas: el legado de Calderón. México: Grijalbo, 2012.

Insigth Crime. “Los Zetas” Insigth Crime (octubre 14, 2016) http://es.insightcrime.org/noticias-sobre-crimen-organizado-en-mexico/zetas-perfil

Osorno, Diego Enrique. El cártel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco. México: DEBOLS!LLO, 2011.

Pérez Dávila, Samantha y Laura H. Atuesta. Fragmentación y cooperación: la evolución del crimen organizado en México. México: CIDE, 2016.

Rodríguez García, Arturo. “El saldo de Calderón: por cada capo “anulado” … más violencia”. Revista Proceso (octubre 16, 2012) http://www.proceso.com.mx/322720/el-saldo-de-calderon-por-cada-capo-anulado-mas-violencia

Valdés Castellanos, Guillermo. Historia del narcotráfico en méxico. México: Santillana, 2013.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s