Sobre la economía política de los regímenes autoritarios: consecuencias distributivas de los resultados electorales legislativos en regímenes autocráticos

Sobre la economía política de los regímenes autoritarios: consecuencias distributivas de los resultados electorales legislativos en regímenes autocráticos
Por Rosalina Arteaga Barrón[1]

Pensar en regímenes autoritarios –sin importar el tipo de arreglos institucionales que suscriban– deriva directamente en un análisis clásico de las relaciones de poder y de los espacios situados para la resolución de conflictos. En este caso, no se trata de la acepción filosófica del término clásico, sino únicamente del análisis a partir del cual las relaciones de poder autoritarias son (invariablemente) unilaterales, verticales y en el que los espacios situados para resolver conflictos –es decir, para la negociación– no tienen incidencia alguna en la forma en la que se gobierna.[2] El análisis anterior imposibilita una comprensión real de las relaciones de fuerzas que subyacen a este tipo de regímenes, así como de los mecanismos políticos que permiten su continuidad.

El estudio de cualquier tipo de régimen implica el análisis de los arreglos institucionales a través de los cuales se determinan la forma en la que se gobierna un país, las intenciones políticas de los actores centrales, el tipo de relaciones de coerción o de participación que se establecen, así como la distribución de bienes públicos y privados que se lleva a cabo.

De manera particular, el análisis del ejercicio electoral –entendido como uno tipo de arreglo institucional que permite determinada negociación– se ha suscrito comúnmente en el marco de los sistemas políticos democrático-pluralistas en los que, por definición, se permite la competencia libre de partidos políticos de oposición, se asume la incertidumbre del ejercicio electoral, se acepta el resultado de la contienda y, sobre todo, siempre se puede volver a competir electoralmente.

Lo anterior corre el riesgo de dejar de lado el análisis de las elecciones que se llevan a cabo en otro tipo de regímenes. Incluso, corre el riego de forzar un efecto democratizador donde, no necesariamente, es deseable. Ésta es una primera consideración que debemos tomar en cuenta si queremos analizar este arreglo institucional. Guy Hemert ya señalaba que “los escrutinios que no se ajustan al esquema competitivo […] implican una significación que les es propia, y no se reducen a simples avatares desviados de un modelo electoral único” [3].

Entender la “significación propia” del ejercicio electoral –y de sus resultados– en regímenes autocráticos implica entender las relaciones de fuerzas políticas y los micro-fundamentos que están detrás de dicho arreglo institucional que nada, o muy poco, tiene que ver con lo que subyace al ejercicio electoral democrático. Y es que el enfoque democratizador de las elecciones, bajo este tipo de regímenes, también ha privado al estudio de este tipo de elecciones de la formulación de preguntas importantes acerca de las dinámicas a nivel micro de las elecciones, de las formas en las que éstas varían sistemáticamente unas con otras[4], y sobre todo del impacto que pueda tener el resultado electoral en la balanza de poder de determinado régimen autoritario.

Con base en lo anterior, este trabajo tiene como objetivo principal responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿importa (en regímenes autocráticos) el resultado electoral legislativo para la distribución ex post del gasto gubernamental? La principal hipótesis que sostengo es que el resultado electoral, por un lado, revela información sobre la fuerza y el poder que tiene la oposición y, por el otro, que ante una oposición fuerte es menos costoso para el régimen autoritario realizar concesiones en política pública.

Responder a esta pregunta requiere comprender los tipos de gasto que puede ejercer el líder autoritario y los objetivos de cada cual y entender la importancia de la competencia de los partidos políticos de oposición y el papel que ejercen en la balanza de poder. El hilo conductor que guía el análisis de ambas comprensiones es el tipo de información que se revela a través del resultado electoral. En ese sentido, la presente investigación no niega el uso del fraude y de la manipulación durante el ejercicio electoral. Sin embargo, diversos estudios han mostrado que “[…] las elecciones proveen una oportunidad de expresión pública, inclusive si esta es limitada”[5] e incluso que la formación de súper-mayorías vía la manipulación electoral revela información sobre el poder del régimen autoritario [6]

Relevancia de la investigación

El análisis que se ha hecho sobre el impacto que tiene el resultado electoral en la distribución de los recursos con los que cuenta el régimen autoritario –y, por lo tanto, en la balanza del poder– presenta un vacío teórico y empírico en dos direcciones. Por un lado, se ha analizado el impacto que tiene el resultado electoral real –entendido como número de escaños obtenidos–, y el gasto gubernamental ex post sin tomar en cuenta la composición de la oposición; es decir, sin un análisis sobre la fuerza y el poder que tiene la oposición competidora. Por el otro lado, se ha analizado la relación entre tipo y fuerza de oposición y gasto gubernamental sin considerar el resultado electoral real; es decir, únicamente se ha analizado la presencia de partidos de oposición- o no- en determinada legislatura.

Uno de los trabajos centrales sobre regímenes autocráticos es el realizado por Jennifer Gandhi. De manera particular, la autora analiza la forma en la que el uso de las legislaturas y de los partidos políticos, para cooptar a la oposición potencial y para solicitar cooperación con el régimen, impacta significativamente en los compromisos de política pública y en los resultados gubernamentales bajo dictaduras. De manera más específica, establece que la oposición es fuerte cuando tiene una buena oportunidad de derrocar al dictador y cuando la pérdida que sufriría, por una derrota frente a éste, fuese pequeña. Asimismo, señala que la fuerza de la oposición depende de factores como el grado de organización que tenga la oposición, la estabilidad del régimen y del grado de represión que éste pueda ejercer[7] .

En este sentido, los argumentos que presento en relación con la forma en la que la autora analiza la fuerza de la oposición no niegan en lo absoluto la validez de la misma; simplemente, traen a cuenta la importancia- o no- del resultado electoral real que obtiene la oposición y de su incidencia en la balanza de poder. ¿Por qué tendría que impactar, del mismo modo, una oposición con las características que Gandhi señala y con un único escaño ocupado y una oposición similar –en los primeros términos– con un posicionamiento mayor en la legislatura? ¿Se debe suponer(acaso) que para que una oposición cumpla con las primeras características, de facto debe tener un número considerable de escaños? Finalmente, la autora no analiza las elecciones como tal; su estudio se concentra, únicamente, en el análisis de las legislaturas y de partidos políticos como instituciones que proveen información al régimen y que le permiten asignar, de manera más eficiente, los recursos gubernamentales.

Con base en lo anterior, parece que el estudio sobre las elecciones competitivas a nivel legislativo –y sobre los resultados electorales que arrojan– aún permite indagar sobre cómo funciona dicho arreglo institucional en los regímenes autoritarios.

Marco Teórico: Regímenes políticos y Arreglos institucionales

Un régimen político no es más que la forma en la que se accede al poder y la manera en la que se permanece en él [8]. Los regímenes políticos –e.g. democracias, autocracias, monarquías, juntas militares y demás formas de gobierno– son maneras diferentes de organizar la vida política, de seleccionar a los gobernantes, de procesar conflictos y de decidir e implementar políticas públicas[9]. Se trata de regímenes cuyos distintos arreglos institucionales permiten la sobrevivencia de sus líderes el mayor tiempo posible y, al mismo tiempo, inciden en la determinación de las políticas redistributivas y en el uso discrecional de los recursos estatales por parte de sus líderes.

De manera particular, este trabajo se concentra en el estudio de los regímenes autocráticos. La característica principal a partir de la cual defino una autocracia es la forma en la que se accede al poder: entonces, una autocracia es el régimen en el cual los gobernantes acceden al poder por otros medios distintos al del ejercicio electoral competitivo; por ejemplo, vía un golpe de estado o una revolución[10]. Definir una autocracia a través del acceso al poder permite realizar una comparación clara entre la instauración de un régimen autocrático y un régimen democrático, así como entre los arreglos institucionales y los incentivos políticos que se gestan entre ambos tipos de regímenes.

Sobre el primer aspecto, la democracia se distingue de un régimen autocrático en tanto sistema político en el cual ningún actor puede controlar los resultados electorales con certidumbre total, incluso alterando las reglas del juego ex ante o anulando los resultados ex post. El acto más tangible de esta incertidumbre son las elecciones competitivas debido a que el resultado es “una instrucción de lo que los ganadores y los perdedores deben y no deben hacer”[11]. Por lo tanto, un régimen es considerado como autocrático cuando falla en reconocer, de menos, una de las siguientes cuatro reglas: 1) el jefe del Ejecutivo debe ser electo; 2) la Legislatura debe ser electa; 3) deben de existir más de un partido político compitiendo en elecciones; y 4) debe existir la alternancia de líderes en el poder[12]. En relación con el segundo aspecto, resulta que esta selección de instituciones políticas –e.g. partidos políticos, legislaturas y elecciones– es la que explica las diferencias en la distribución de bienes públicos y de bienes privados entre regímenes. Acceder al poder vía métodos irregulares y no competitivos produce distintos incentivos que acceder al poder a través de elecciones competitivas y regulares, sobre todo en relación con el tipo de políticas que lleven y en los resultados que éstas produzcan[13] (Gandhi, 2008).                          Por otro lado, responder a la pregunta de investigación aquí planteada implica entender la función que tienen tres arreglos institucionales centrales en la gestión política y en la sobrevivencia de los regímenes autocráticos: las legislaturas, los partidos políticos y las elecciones. A partir de una comprensión de las dinámicas que surgen entre estos arreglos, así como de la información que revelan al líder autoritario, se puede entender también la información que revela un resultado electoral de este tipo y sus posibles efectos en la economía política autoritaria.

Sobre legislaturas

Uno de los estudios más relevantes sobre instituciones en regímenes autoritarios es el de Jennifer Gandhi. De acuerdo con la autora, “las instituciones nominalmente democráticas sirven como un canal a través del cual las rentas –spoils– pueden ser distribuidas y, más importante aún, como un foro en el cual los compromisos de política pública pueden ser organizados”.[14] A partir de su análisis, la autora establece una relación –casi intrínseca– entre legislaturas y partidos políticos. El mecanismo es el siguiente: cooptar a la potencial oposición puede llevarse a cabo a través de la distribución de spoils –rentas o recompensas monetarias directas– o por medio de concesiones en política pública. Sin embargo, ambas acciones implican mecanismos institucionales diferentes. Los spoils pueden ser distribuidos de manera directa por el autócrata, por lo que no requieren de medios legales para ser entregados. En cambio, las concesiones en política pública deben ser formalizadas como normas legales, por lo que su distribución requiere de un escenario institucional; de algún foro –legislatura– en el cual el acceso pueda ser controlado, los compromisos puedan llevarse a cabo sin el excesivo escrutinio público, y donde los acuerdos logrados puedan ser tratados de forma legal. Así, diseñadas como instrumentos de cooptación, estas instituciones facilitan los compromisos sobre políticas públicas [15].

Sobre partidos políticos de oposición

El análisis de los partidos políticos de oposición, en este tipo de regímenes, tiene varias consideraciones. Por un lado, se trata de la fuerza política capaz de representar una potencial amenaza de rebelión para el régimen autoritario. Se trata de la existencia de preferencias de política pública diferentes a las del líder autoritario. Ambas consideraciones son tomadas en cuenta por el líder autoritario para poder determinar el nivel de gasto que realizará en rentas y en concesiones en política pública. Es decir, la presencia de una oposición tiene efectos en la forma en la que se distribuyen los recursos económicos en un régimen autoritario. Cabe recalcar que esta distribución siempre tiene la intención de lograr una mayor permanencia del régimen.

Sobre elecciones

Es interesante que se estudien a las elecciones, en regímenes autoritarios, como una institución que también sirve para la permanencia en el poder del líder autoritario[16] y como una institución que sirve más como un espacio para acceder a los recursos del Estado que como una competición sobre las reglas del juego[17] y no se hayan analizado, con detalle, los efectos que tienen los resultados electorales en la economía política del régimen[18]. Si se está compitiendo por los recursos del Estado, más que por las reglas del juego, ¿cuál es la incidencia del resultado electoral en la distribución de estos recursos? ¿Importa un escaño más ganado por la oposición? Finalmente, este trabajo –y las hipótesis planteadas en él– se sustenta en el siguiente argumento: tanto para el dictador como para la potencial oposición, las legislaturas nominalmente democráticas y los partidos políticos reducen costos de transacción políticos, aunque no sin consecuencias distributivas ya que los líderes retienen el poder para alterar o cerrar estas instituciones. Las políticas en regímenes autoritarios con legislaturas y partidos deberían reflejar más un compromiso entre el autócrata y la potencial oposición que las política adoptadas en regímenes no institucionalizados donde los gobernantes no necesitan hacer concesiones. Además, si las instituciones tienen consecuencias políticas, éstas también afectan los resultados o el desempeño de los regímenes dictatoriales ya sea directa o indirectamente a través de sus efectos sobre las políticas [19].

Hipótesis y Mecanismos Causales

Hipótesis

H1. El gasto en educación será mayor para el periodo post-electoral, cuando el resultado electoral legislativo favorezca a una oposición fuerte.

H2. El gasto militar será menor para el periodo post-electoral, cuando el resultado electoral legislativo favorezca a una oposición fuerte.

H3. El gasto en seguridad social será mayor para el periodo post-electoral, cuando el resultado electoral legislativo favorezca a una oposición fuerte.

Mecanismos Causales

El análisis de regímenes autocráticos con instituciones nominalmente democráticas –i.e. legislaturas, elecciones y partidos políticos de oposición– conduce a un análisis de cómo este grado de institucionalización incide en la sobrevivencia del líder autocrático y de su régimen. Por medio de instituciones nominalmente democráticas, el autócrata lleva a cabo distintos procesos de negociación –con los demás grupos políticos– a través de los cuales se realiza determinada distribución de bienes públicos y de bienes privados.

Una de las formas más convenientes para medir el efecto que estas instituciones tienen en las políticas del régimen y en la sobrevivencia del mismo, es a través del modo en el que se distribuye el gasto gubernamental. De acuerdo con Gandhi, desde que el gasto del gobierno central –e.g. gasto en educación, gasto militar y gasto en seguridad social– son acciones directas del gobierno, se puede determinar cuándo es que las instituciones afectan las políticas y la distribución del mismo bajo este tipo de regímenes. Por otro lado, resulta que el gasto es perfectamente comparable a lo largo del tiempo y entre un mismo país, así como entre países, y el cambio que esta variable pueda tener se ve reflejado en el corto plazo –uno o dos años ex post el tratamiento- [20].

Por otro lado, frente a una legislatura con partidos políticos de oposición compitiendo, la amenaza de una posible destitución del líder autócrata es mayor, pues las preferencias de esta oposición difieren de las del líder político. Por lo tanto, éste debe generar mecanismo de cooperación por parte de dicha oposición vía, (principalmente) la distribución de concesiones en política pública y de otro tipo de gasto. De acuerdo con Miller, un incremento en el gasto en educación y en seguridad social y bienestar constituyen (generalmente) concesiones en política pública, mientras que un incremento en el gasto militar sugiere un mayor apoyo hacia la élite gobernante.

Finalmente, en relación con el gasto militar, resulta que “el financiamiento militar fortalece al aparato represor del régimen. Incluso, cuando el aparato militar es aparentemente no-político, los líderes autócratas confían en el apoyo de los militares dado que son la principal amenaza de golpe de estado hacia el régimen”[21] . De acuerdo con Gandhi , la importancia del gasto militar consiste en el apoyo de este sector para el monopolio de la fuerza y la permanencia en el poder por parte del líder autocrático. Asimismo, la autora encuentra que el gasto militar promedio decae, monoatómicamente, a mayor grado de institucionalización. Es decir, los regímenes no institucionalizados son los que más gastan en el rubro militar. Las élites gobernantes desean mayor gasto militar que la ciudadanía.

Datos y Muestra 

Para mostrar empíricamente las hipótesis planteadas en la sección III.I, se utiliza una muestra de 77 países autocráticos con elecciones competitivas a nivel legislativo durante el periodo 1975 – 2010, así como 205 elecciones competitivas a nivel legislativo durante ese mismo periodo. Es importante señalar que la muestra a utilizar no incluye a regímenes democráticos ni a regímenes autocráticos que no permitan la competencia multipartidista; es decir, que no permitan la participación de la oposición en la contienda electoral legislativa.[22]

Para poder aproximarnos al grado de oposición que existe en determinada elección competitiva, y con ello analizar su incidencia en la distribución del gasto gubernamental, se diseñaron tres variables de tratamiento distintas que intentan medir el grado de la oposición en una legislatura a través del número de escaños ganados y ocupados.

La primera variable (medida_1) mide el grado del partido de oposición mayoritario en relación con el partido de gobierno mayoritario. Se calculó de la siguiente manera[23]:

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La segunda variable (medida_2) mide el grado de todos los partidos de oposición en relación con la legislatura completa. Se calculó de la siguiente manera: 

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Finalmente, la tercera variable (medida_3) mide el número efectivo de partidos de oposición en la legislatura. Se calculó de la siguiente manera[24]:

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Donde es el porcentaje de escaños que tiene cada partido de oposición en relación con el total de escaños que tienen todos los partidos de oposición en la legislatura. El número efectivo de partidos (medida_3) puede tomar el valor de 1 cuando un único partido tiene la mayoría de escaños en la legislatura, o el valor del número de partidos de oposición que compiten en la elección cuando estos obtienen un número similar de escaños.

Estas tres medidas fueron normalizadas: es decir, a cada una de ellas se les restó su media y se dividió entre su desviación estándar. Al hacer la normalización, las tres variables de tratamiento quedan balanceadas; su media y su mediana tienen el mismo origen. Además, a través de variables normalizadas, los resultados obtenidos son comparables entre sí.

Estadísticas Descriptivas

A continuación, en los Cuadros 1 y 2 se muestran las estadísticas de las variables que conforman el análisis descriptivo y econométrico: las variables de tratamiento, las variables dependientes y las variables de control.

Cuadro 1. Estadísticas Descriptivas de variables continuas

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Modelo Empírico: Diferencias en Diferencias con efectos fijos por país y clusters por país

Para estimar el efecto que una oposición fuerte tiene en el gasto gubernamental –i.e. gasto en educación, gasto militar y gasto en seguridad social– dado el resultado electoral se usará un modelo de Diferencias en Diferencias con efectos fijos por país y clusters por país. Este modelo estima el efecto que el tratamiento –i.e. contar con una oposición fuerte dado el ejercicio electoral– tiene en la variable de interés –i.e. en el gasto gubernamental–, a través de la estimación de la diferencia de medias en los periodos pre y post tratamiento, tanto para el grupo control y como para el grupo tratado. A partir de lo anterior, la estimación del modelo general es la siguiente:

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Donde Yit es el resultado que obtiene la variable de interés para el país i en el año t; alpha es una constante; opfuertei son las características comunes a todos los países que pertenecen al grupo de tratamiento, y que no cambian en el tiempo. Obtiene el valor de 1 cuando el país i pertenece al grupo de tratamiento, y 0 en otro caso; despuési es la variable que controla por todas las características no observables que son comunes después del tratamiento. Toma el valor de 1 en el periodo post-intervención (es decir, en el año post electoral) y 0 en otro caso; opfuertei x despuési es el término interactivo que indica el estado del grupo de tratamiento después de la intervención. Es importante mencionar que una oposición se define como fuerte cuando el número de escaños obtenidos toma un valor mayor o igual que el de su mediana; mientras que por oposición débil se debe entender cuando la composición de la oposición toma un valor menor al de su mediana.[25]

Uno de los supuestos del modelo de Diferencias en Diferencias es que la tendencia de la variable dependiente para  ambos grupos –control y de tratamiento– es la misma y que, en caso de no llevarse a cabo el tratamiento en el grupo tratado, ambos grupos tendrán la misma tendencia. Bajo este supuesto es que se puede estimar el efecto que el tratamiento tiene en la variable de interés.

A partir de la ecuación (1), el efecto en valor esperado se puede conceptualizar de la siguiente manera:

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Además de estimar el modelo de Diferencias en Diferencias tradicional –es decir, sólo controlando por el grupo de tratamiento en conjunto– agrego efectos fijos por país (fixed effects) para controlar por las variables no observables que se mantienen fijas a lo largo del tiempo. Asimismo, realizo clusters por país para analizar los errores estándar robustos. Los clusters asumen que existe correlación en todas las observaciones que forman parte de un mismo país.

Resultados econométricos (cuadro 3, 4 y 5)

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Resultados y Conclusiones

Para el gasto en educación resulta interesante observar que sólo frente a una oposición fuerte medida como el número efectivo de partidos de oposición en una legislatura, el coeficiente del término oposicion3*despues es significativo estadísticamente y en magnitud, y tiene el signo esperado con base en la Hipótesis I que sugiere que este tipo de gasto será mayor cuando se tenga una oposición fuerte como resultado de la elección. Es decir, para el periodo post electoral (año siguiente a la elección), por cada incremento en una unidad estandarizada de oposición fuerte, el gasto en educación aumenta 17 puntos porcentuales en relación con el gasto en educación total ejercido durante el año previo -es decir, durante el año electoral (ver Modelo 3).

Los Modelos 4, 5 y 6 muestran el efecto que cada una de las medidas de grado de oposición tiene sobre el gasto militar para el año post electoral. Para las tres medidas de oposición, los coeficientes estimados del término interactivo tienen signo positivo, contrario a lo que la Hipótesis II plantea, y no son estadísticamente significativos. Sin embargo, sí lo son en magnitud. El efecto más notorio se da en el Modelo 6: frente a un incremento, en el periodo post-electoral, de una unidad estandarizada de oposición fuerte en el periodo, medida como el número efectivo de partidos de oposición, el gasto militar aumenta 33 puntos porcentuales en relación con el gasto militar total ejercido el año anterior. A pesar de que estos tres coeficientes tienen signo contrario al planteado en la Hipótesis II de la presente investigación, que señala que el gasto militar será menor para el periodo post-electoral, cuando el resultado electoral legislativo favorezca a una oposición fuerte, son resultados interesantes en términos de la distribución del gasto militar que se lleva a cabo en regímenes autocráticos con instituciones nominalmente democráticos; frente a una oposición fuerte en la Legislatura, incrementar el gasto militar quizá resulte un mecanismo más eficiente que buscar la cooperación de la competencia vía concesiones en política pública. No obstante, la interpretación de los coeficientes debe de tomarse con cautela, pues como se mencionó, no son estadísticamente significativos. La razón por la cual no son resultados estadísticamente significativos posiblemente se deba a las pocas observaciones que se tienen y a la poca variabilidad que existe en los datos.

Por su parte, los Modelos 7, 8 y 9 presentan los resultados en relación con el efecto que una oposición fuerte tiene sobre el gasto en seguridad social y bienestar durante el periodo post electoral. El set de variables interactivas para estos modelos, no resultaron significativas estadísticamente.  Además, los signos de los coeficientes estimados de las tres variables interactivas se comportan de formas contrarias.

Finalmente, los resultados electorales mencionados son una oportunidad para indagar en la forma en la que los regímenes autocráticos responden a este tipo de fuerzas opositoras; no se trata únicamente de la presencia de partidos de oposición legales compitiendo, sino de partidos de oposición que compiten, que obtienen escaños en la Legislatura y cuya fuerza electoral es superior a la del régimen. Es decir, se trata de casos –aunque son los menos– que revelan información al régimen sobre una diferencia en las preferencias de política pública entre éste y el electorado.

Bibliografía

  • Blaydes, Lisa Elections and Distributive Politics in Mubarak´s Egypt. Nueva York: Cambridge University Press, 2011.
  • Gandhi, Jennifer & Adam Przeworski “Cooperation, cooptation, and rebellion under dictatorship”. Economics & Politics, vol. 18, núm. 1 (Marzo 2006): 1-26.
  • Gandhi, Jennifer & Adam Przeworski. “Authoritarian Institutions and the Survival of Autocrats”. Comparative Political Studies, vol. 40, núm. 11 (Noviembre 2007): 1279-1301.
  • Gandhi, Jennifer Political Institutions Under Dictatorship. Nueva York: Cambridge University Press, 2008.
  • Gandhi, Jennifer & Ellen Lust-Okar “Opposition coordination in legislative elections under authoritarianism”. Manuscrito presentado en APSA, 2008.
  • Gandhi, Jennifer & Adam Przeworski. “Holding onto power by any means? The origins of competitive elections”. Ms. Emory University, 2009.
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  • Hermet, Guy, Alain Rouquie & J.J. Linz ¿Para qué sirven las elecciones? México: Fondo de Cultura Económica, 1982.
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  • Miller, Michael. “Elections, Information, and Policy Responsiveness in Autocratic Regimes”. Comparative Political Studies, núm. 48 (noviembre 2013): 1526-1562.
  • Przeworski, Adam Democracy and the Market: Political and Economic Reforms in Eastern Europe and Latin America. New York: Cambridge University Press, 1991.
  • Przeworski, Adam, Michael E. Alvarez, José Antonio Cheibub & Fernando Limongi. Democracy and Development. Political Institutions and Well-Being in the World, 1950-1990. Nueva York: Cambridge University Press, 2000.
  • Simpser, Alberto. Why governments and parties manipulate elections. Nueva York: Cambridge University Press, 2013.

[1] Licenciada en Ciencia Política por el ITAM

[2] En su introducción, Jennifer Gandhi y Adam Przeworski (2006) ejemplifican el debate en torno a la relevancia de las instituciones en regímenes autocráticos. Por un lado, citan a Friedrich y Brzezinski (1961: 18) en la presentación de su seminario sobre el totalitarismo: “El lector debe preguntarse por qué no discutimos la ‘estructura gubernamental’ o quizá ‘la constitución’ de [los] sistemas totalitarios. La razón es que esas estructuras son de muy poca importancia…” Por otro lado, mencionan la omisión de términos como “institución,” “legislatura,” o “ley” en el índice de Brooker sobre el tratamiento integral de los regímenes no democráticos. Los autores argumentan, en cambio, la importancia que tienen las instituciones autoritarias en cualquier estrategia de cooptación o de cooperación que involucre compromisos de política. La traducción de la cita es mía.

[3] Guy Hermet, Alain Rouquie & J.J. Linz, ¿Para qué sirven las elecciones? (México: Fondo de Cultura Económica, 1982).

Por “modelo electoral único”, el autor se refiere a aquellas elecciones ‘libres y competitivas’ que son aceptadas como el símbolo de la democracia pluralista.

[4] Jennifer Gandhi & Adam Przeworski, Holding onto power by any means? The origins of competitive elections ( Ms. Emory University, 2009).

[5] Lisa Blaydes, Elections and Distributive Politics in Mubarak´s Egypt (Nueva York: Cambridge University Press, 2011), 11.

[6] Alberto Simpser, Why governments and parties manipulate elections (Nueva York: Cambridge University Press, 2013), 13-19.

[7] Jennifer Gandhi, Political Institutions Under Dictatorship (Nueva York: Cambridge University Press, 2008),86.

[8] La acepción que aquí se hace de régimen político corresponde a la acepción moderna-liberal. Se deja de lado el profundo análisis del significado clásico de régimen político y de politeia.

[9] Adam Przeworski, Michael E. Alvarez, José Antonio Cheibub & Fernando Limongi. Democracy and Development. Political Institutions and Well-Being in the World, 1950-1990 (Nueva York: Cambridge University Press, 2000).

[10] Jennifer Gandhi & Ellen Lust-Okar, “Opposition coordination in legislative elections under authoritarianism”. Manuscrito presentado en APSA, 2008.

[11] Adam Przeworski, Democracy and the Market: Political and Economic Reforms in Eastern Europe and Latin America ( New York: Cambridge University Press, 1991),45.

[12] Adam Przeworski, Michael E. Alvarez, José Antonio Cheibub & Fernando Limongi. Democracy and Development. Political Institutions and Well-Being in the World, 1950-1990 (Nueva York: Cambridge University Press, 2000).

[13] Jennifer Gandhi & Ellen Lust-Okar “Opposition coordination in legislative elections under authoritarianism”. Manuscrito presentado en APSA, 2008

[14] Este mismo argumento se sostiene en Gandhi y Przeworski (2006).

[15]Jennifer Gandhi, Political Institutions Under Dictatorship (Nueva York: Cambridge University Press, 2008), 105. La acción que genera que se requiera, o no, de normas legales y de mecanismos institucionales es la forma en la que se lleva a cabo la distribución de los recursos: los recursos asignados a spoils pueden salir directamente del bolsillo del autócrata. Normalmente, las decisiones para asignar spoils son particularistas y se limitan a transferir bienes particulares a individuos o grupos específicos. En cambio, aunque no necesariamente, las políticas públicas son universales, por lo que los recursos para concesiones de política pública son recursos gubernamentales.

[16] Ellen Lust-Okar, “Democratization by Elections? Competitive Clientelism in the Middle East”, Journal of Democracy, vol. 20, núm. 3(julio 2009).

[17] De acuerdo con las autoras, los votantes tienden a apoyar a los candidatos que tienen relaciones cercanas con las élites gobernantes, y la mayoría de las élites que deciden participar (y ganar) elecciones son aquéllas que están cercanas al régimen. La lógica de las elecciones autoritarias crea un sistema que generalmente (salvo shocks exógenos) ayuda a mantener a los líderes en el poder.

[18] Jennifer Gandhi & Adam Przeworski, Holding onto power by any means? The origins of competitive elections ( Ms. Emory University, 2009), 10.

[19] Jennifer Gandhi, Political Institutions Under Dictatorship( Nueva York: Cambridge University Press, 2008), 100.

[20] Michael Miller, “Elections, Information, and Policy Responsiveness in Autocratic Regimes”, Comparative Political Studies, núm. 48 (noviembre 2013): 14.

[21] Michael Miller, “Elections, Information, and Policy Responsiveness in Autocratic Regimes”. Comparative Political Studies, núm. 48 (noviembre 2013): 15.

[22] La lista de países analizados se presenta en el apartado I de los Anexos.

[23] Existen países cuyo partido de oposición mayoritario supera, en número de escaños, al partido de gobierno mayoritario: Bosnia y Herzegovina (2007 – 2010) con una relación 9/8; Brasil (1975 – 1976) con una relación 160/105; Ecuador (2003) con una relación 24/8; El Salvador (1983) con una relación 24/19; Moroco (1998 – 2002) con una relación 57/50; Níger (1996) con una relación 30/23; Tajikistán (1996 – 2000) con una relación 60/5; y Togo (1995 – 1996) con una relación 36/35.

[24] Medida creada por M. Laakso & R. Taagepera (1979). “Effective Number of Parties: A measure with application to West Europe”, Comparative Political Studies, vol.12, pp. 3-27. Es una medida que sirve para contar el número de partidos que compiten en una elección, así como su fuerza relativa.

[25] Se considera la mediana, y no la media, de la variable oposición porque la distribución de la misma –para las tres medidas– está sesgada. Lo anterior sugiere que no podemos ponderar los valores de igual forma. La distrubución de cada medida se encuentra en el Apartado VI de los Anexos.

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