La columna del bienestar

La columna del bienestar: estaturas humanas como espejo de la evolución social, política y económica de una población.

Moramay López Alonso
Rice University

El Tema

El tema de las medidas antropométricas como instrumento para medir los niveles de vida ha llamado la atención de científicos sociales interesados en examinar la evolución de la desigualdad en los niveles de vida en una perspectiva de largo plazo y también en el desarrollo de políticas públicas para aliviar la pobreza. En fechas recientes salió publicado un artículo en www.elifesciences.org (“A century of trends in adult human heights”) que describe la evolución de las estaturas de adultos a nivel global durante el último siglo y analiza cuáles son los determinantes del cambio en estatura y el impacto de una mejora en las estaturas para una población dada. Este texto presenta los resultados en un análisis de datos de estaturas de adultos a nivel global en un periodo de aproximadamente cien años. Los hallazgos del estudio muestran que ser más alto está correlacionado con ser más longevo, tener más educación y un mayor ingreso. Un ejemplo muy emblemático del interés por la antropometría entre científicos sociales es el artículo que la revista American Political Science Review, publicó en el 2014 titulado “The Bone of Contention: The Political Economy of Height Inequality” (Boix & Rosenbluth). En este artículo los autores hicieron una amplia revisión de la bibliografía sobre antropometría en una perspectiva global y de largo plazo y sugieren que la transición de las organizaciones humanas de cazadores y recolectores a agricultores permitió que aumentara la desigualdad en la distribución de la riqueza y esto tuvo efectos muy claros en la estatura y la salud. Los autores añaden que también las instituciones políticas también tuvieron una intervención decisiva en la distribución de los recursos entre las poblaciones.

La Historia

Hagamos un poco de historia y vayamos a los inicios de este campo de investigación. El interés por el estudio de las estaturas humanas data de mediados del siglo XIX en Europa con Adolphe Quételet quien se dio a la tarea de medir sistemáticamente la talla de estudiantes de la prestigiosa École Polytechnique fundada por Napoléon como escuela militar y de ingeniería. Este interés fue posteriormente retomado por la escuela de los Annales en Francia a mediados del siglo XX. Poco tiempo después, en Estados Unidos Robert W. Fogel (premio Nobel de economía 1994) se interesó por el estudio de las estaturas humanas y su correlación con los niveles de bienestar comparando los niveles bienestar en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX entre las poblaciones de blancos y negros antes de la guerra civil que culminó con la abolición de la esclavitud (Time on the Cross, ver bibliografía). Fogel estuvo en contacto con los médicos británicos Thomas McKewon y James M. Tanner, cuyas investigaciones en el campo de la medicina les llevaran a formular diversas hipótesis sobre los determinantes de la estatura humana promedio y su cambio en el tiempo tales como la importancia la sinergia entre nutrición, salud y estatura durante los primeros años de vida.

Más adelante, dos estudiantes de Fogel, Richard Steckel y John Komlos ambos historiadores económicos, siguieron ahondando en el campo de la historia antropométrica y han publicado un vasto número de artículos y ediciones compiladas sobre el tema en diversos periodos para diferentes poblaciones del mundo históricas y contemporáneas. Los hallazgos de los trabajos de estos historiadores económicos no siempre iban acorde con lo que las historias oficiales de estos lugares indicaban. Sólo por poner un par de ejemplos, los estudios antropométricos que estudiaron la Inglaterra de la Revolución Industrial demostraron que a pesar de que el ingreso per cápita de la población mejoró, la desigualdad no disminuyó y los niveles de vida de las clases trabajadoras y de las clases populares en general se deterioraron. Por otro lado el estudio del caso de las poblaciones blancos y negros en Estados Unidos demuestra que los blancos no eran significativamente más altos que los negros, sugiriendo que si bien la esclavitud era una institución moralmente aberrante por ir en contra de los derechos universales del hombre, en el caso de Estados Unidos a mediados del siglo XIX los negros no estaban ni tan desnutridos ni eran mucho menos saludables que sus contrapartes blancos.

La lectura de los trabajos de éstos investigadores me motivó a estudiar la historia antropométrica de México desde mitades del siglo XIX y hasta el presente pensando que en México había habido una revolución en 1910 cuyo objetivo (nos enseñaban en la escuela) era hacerle justicia a los pobres. Las preguntas básicas era ¿los mexicano crecieron o no? ¿cuál había sido la evolución de la desigualdad en México antes de la primera medición de la distribución del ingreso en 1957?

Los Métodos

Antes de ahondar sobre los hallazgos sobre antropometría en México y su relevancia hablemos los métodos. La antropometría histórica sugiere el uso de las estaturas como una buena medida para evaluar la evolución de los niveles de vida de una población, es decir como medición que examina los cambios de largo plazo y también nos permite medir la desigualdad. Antes de evaluar cómo la estatura de los adultos es un proxy de los niveles de vida es importante establecer bien los supuestos básicos de este marco de análisis. La estatura final de un adulto es el resultado de la interacción de diversas variables relacionadas con el ingreso. Hay una lógica detrás de esto y es la siguiente: si las personas tienen una buena nutrición, vestido adecuado, vivienda razonable y reciben algún tipo de educación, son más propensas a que su estatura aumente que la de quienes a pesar de tener la misma dotación genética, crecen en condiciones menos favorables. No recibir uno o varios de estos insumos coloca a una persona en situación de desventaja frente al desarrollo de sus condiciones óptimas. De este modo, en una sociedad determinada las personas que se hallan en los estratos de mayores ingresos tendrá una estatura mayor que las personas que se hallan en los estratos de menores ingresos. Cabe agregar que a nivel individual el componente genético es un determinante fundamental de la estatura de una persona, por eso en una misma familia con una misma asignación de los recursos los hijos no tienen la misma estatura. Sin embargo en el agregado el componente genético pierde significancia. Las estaturas humanas tienen una distribución normal y lo que se examina es la evolución de las estaturas promedio. También vale la pena explicar que por estaturas de adultos se toman la estaturas de las poblaciones entre 23 y 50 años para muestras históricas y de 18 a 50 años para poblaciones contemporáneas. Lo anterior se debe a que, en el periodo preindustrial se encuentra que en promedio tanto hombres como mujeres no alcanzaban su estatura final hasta los 23 años pero recientemente, con las mejoras en estatura y nutrición, la madurez biológica se alcanza a una edad más temprana. Del mismo modo a partir de los 50 años se empieza a perder estatura, la rapidez con que esto ocurre depende de la calidad de vida y actividad física de cada individuo. También es necesario aclarar que al analizar las tendencias de las estaturas adultas se toma el año de nacimiento pero la estatura adulta es el resultado de la calidad de salud y nutrición que un individuo recibió durante las dos primeras décadas de vida.

Tres cuestiones adicionales otorgan pertinencia a la estatura como una medición del nivel vida y la distribución del ingreso para ser tomada en cuenta conjuntamente con el PIB per cápita y/o los salarios, especialmente en estudios de largo plazo. Primero, en las sociedades premonetizadas el uso de las estaturas es prácticamente la única forma de medir el nivel de vida. En el caso de sociedades agrarias donde los campesinos reciben sus ingresos en especie o mediante el consumo de sus propios productos, es difícil, si no imposible, calcular los ingresos salariales. En el caso de México hay que agregar que las series de precios y salarios confiables no cubren el periodo de estudio completo y están disponibles sólo para unos lugares muy precisos que no permiten establecer generalizaciones. Además hay que agregar que aún hoy en día un porcentaje elevado de la población económicamente activa opera dentro de la economía informal y hacer un cálculo del nivel de ingresos de este segmento de la clase trabajadora es aún más difícil, sobre todo para variables históricas. Segundo, las estaturas miden los resultados más que los insumos. Esto vale la pena recalcarlo porque es una medida que si se utiliza para la evaluación de políticas públicas permite analizar resultados sobre la eficiencia de los recursos invertidos. En informes políticos comúnmente se recalca cuánto se gastó pero no siempre se evalúa la eficiencia o efectividad del gasto en resultados. Tercero, las estaturas se observan en todas las sociedades, lo que nos proporciona una manera de hacer comparaciones internacionales y para poder examinar cambios en el tiempo. De éste modo es posible poner el caso de México en un contexto global.

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El caso de México

En un primer ejercicio he podido estudiar el caso de México del periodo 1850-1950 con series de soldados y de pasaportes, esto es personas nacidas entre 1850 y 1950. Posteriormente, he trabajado de manera conjunta con Roberto Vélez Grajales del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, quien ha trabajado con las encuestas de ENSA-2000 y ENSANUT-2006. El trabajo conjunto con Vélez Grajales ha permitido establecer un puente entre el pasado y el presente, entre la historia económica y las políticas públicas.

El análisis de los datos del primer ejercicio revela que en México no hubo una trayectoria única en la evolución de los niveles de vida biológicos . La trayectoria de la muestra del ejército (federal y rural) disminuye y se estanca, tiene una ligera recuperación, un ligero declive, y luego una recuperación sustancial que deja a las generaciones nacidas en la década de 1950 con una estatura similar a sus contrapartes nacidas un siglo antes. En contraste, la trayectoria de la muestra de pasaportes es de aumento constante. La muestra del ejército se construyó con reclutas de la clase trabajadora de diversos orígenes (trabajadores, agrícolas, artesanos, obreros, etc.) mientras que la muestra de pasaportes se construyó con personas de diferentes niveles de ingresos. Si comparamos estas trayectorias en la evolución de los niveles de vida con el desempeño económico ocurrido durante el mismo periodo se pone en evidencia el elevado grado de desigualdad que prevalecía durante el periodo estudiado. Una forma de establecer esta comparación es examinar la evolución del PIB per cápita (ver gráfico) con las tendencias en las estaturas de las diferentes muestras. La muestra de pasaportes sigue una tendencia similar a la del PIB per cápita, mientras que las tendencias de la muestra del ejército son diferentes. Hay momentos en que las estaturas de los militares y el PIB per cápita siguen tendencias opuestas, como sucede con las cohortes que nacieron y crecieron durante la segunda mitad del siglo XIX. Por el contrario hay un periodo en el que las estaturas medias siguieron la misma tendencia que el PIB per cápita, como en el caso de las generaciones nacidas después de la década de 1930. Estos cambios en la correlación entre el PIB per cápita y la estatura media de los hombres adultos son verosímiles ya que el crecimiento económico no necesariamente mejora los niveles de vida biológicos de una población determinada; como se explica en los cursos básicos de economía, el crecimiento económico no garantiza la convergencia hacia la igualdad social.

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Más allá de las medidas económicas, es importante examinar otros factores que influyen sobre la estatura final, como la demografía, la salud y la nutrición. Durante la primera mitad del siglo veinte en México, como en muchos países del mundo, se experimentó una transición epidemiológica, es decir hubo un cambio en las patologías más comunes como causas de morbilidad y mortalidad. Las enfermedades infecciosas dejaron de ser la principal causa de defunción para ceder el lugar a las enfermedades crónico degenerativas. La esperanza de vida aumentó, en gran medida debido a las campañas de vacunación que lograron que disminuyera la mortalidad infantil y a las inversiones en infraestructura urbana que mejoraron la higiene en las ciudades. Sin embargo las tasas de fertilidad no disminuyeron sino hasta mediados de la década de los setenta del siglo veinte, lo cual provocó una explosión demográfica. Más gente en este periodo nació y llegó a la edad adulta durante el periodo posrevolucionario; sin embargo, eso no es necesariamente debe ser tomado como signo de una mejora en los niveles de vida biológicos. La nutrición no necesariamente mejoró, al menos no para las clases populares que siguieron teniendo la dieta tradicional que era baja en proteína de origen animal. En contraste, los estratos de la sociedad de mayores ingresos si empezaron a tener una dieta más variada y, aunada a una mejor higiene y servicios de salud, se dieron como resultado una estatura promedio mayor entre este grupo de ingresos. Este grupo si tuvo una evolución en las estaturas promedio muy similar a la de países occidentales durante el mismo periodo. Cabe destacar que, hasta mediados del siglo veinte, la ingesta de grasas y azúcares no era un problema de salud pública. Los mexicanos de las clases de menos ingresos no crecieron en estatura porque la calidad de su nutrición seguía siendo la misma que la de aquellos que habían nacido un siglo antes. Aun cuando si hubo una mejora en el nivel de ingresos promedio durante el “milagro mexicano,” esta mejora en muchos casos fue diluida por el hecho de que las familias crecieron en número por la disminución en la mortalidad infantil. De este modo la explosión demográfica absorbió los beneficios potenciales del crecimiento económico sostenido de mitad del siglo XX.

A manera de conclusión y para reflexionar

Comparando las tendencias de las clases trabajadoras del periodo 1850-1950 con el periodo 1951-86 se observa que si hay una mejora en la estatura, que va en el mismo sentido del PIB per cápita y coincide con el crecimiento económico de “milagro mexicano.” Durante la segunda mitad del siglo veinte si hubo un incremento sostenido en las estaturas. Sin embargo este crecimiento en perspectiva comparada no es tan milagroso pues otros países latinoamericanos como Argentina y Colombia tuvieron mejores resultados en el mismo periodo (López-Alonso y Vélez-Grajales, 2015 p.19).

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Fuente:López-Alonso y Vélez Grajales. 2015

Estos resultados nos dan tema de reflexión sobre tres puntos: primero, el pasado nos invita a pensar sobre la eficacia de los resultados de los programas de alivio a la pobreza en México a partir de su creación; segundo, la pobreza y la desigualdad son temas que deben estudiarse y analizarse desde una perspectiva multidisciplinaria, que tome en cuenta la política, la economía, la cultura y la biología humana. Por último, es fundamental situarse en el contexto global, lo que se puede presentar como un resultado muy bueno a nivel nacional tal vez no lo sea tanto visto desde otra perspectiva.

Bibliografía recomendada.

Carles Boix and Frances Rosenbluth, “ Bones of Contention: the Political Economy of Height Inequality” in American Political Science Review, February 2014:1-22.

Fogel, Robert, The Escape from Hunger and Premature Death, 1700-2100 : Europe, America and the Third World, Cambridge University Press, 2004.

Fogel, Robert W. and Stanley Engerman, Time on the Cross: The Economics of Negro Slavery, University Press of America, 1984.

Komlos, John and Inas R. Kelly, eds. The Oxford Handbook of Economics and Human Biology, Oxford Handbook Series, Oxford University Press, 2016.

López Alonso, Moramay, Estar a la altura: Una historia de los niveles de vida en México, 1850-1950, Fondo de Cultura Económica, Colección de Economía, 2015.

López Alonso, Moramay y Roberto Vélez Grajales, “Measuring Inequality in Living Standards with Anthropometric Indicators: The of Case of Mexico 1850-1986,” Journal of Human Development and Capabilities: A Multidisciplinary Journal of People-Centered Development, Vol.16 no. 3: 374-396, published online May 22, 2015, http://dx.doi.org/10.1080/19452829.2015.1044820

McKeown, Thomas, The Modern Rise in Population, Academic Press, Nueva York, 1976.

Rosenzweig Hernández, Fernando, El desarrollo económico de México 1800-1910, El Colegio de Mexiquense-ITAM, México, 1989.

Steckel, Richard and Jerome Rose eds., The Backbone of History: Health and Nutrition in the Western Hemisphere, Cambridge University Press, 2002.

Tanner, James M., Foetus into Man. Physical Growth from Conception to Maturity, Harvard University Press, Cambridge, 1978.

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