Educación en México, problemas magisteriales, ¿qué puede decir la Ciencia Política sobre ello?

Educación en México, problemas magisteriales, ¿qué puede decir la Ciencia Política sobre ello?

por Aritzy Sánchez

Muchas veces se escucha en las calles que la educación pública en México ha sufrido las consecuencias de las decisiones del gobierno mexicano. Es momento de detallar hechos para poder demostrar si estas consecuencias son una creencia popular. Dados los eventos recientes que provocó la Reforma Educativa y los continuos bombardeos de noticias en contra o a favor de los maestros, es vital que se realice un análisis profundo de la educación en México. Este escrito tiene como finalidad ser una invitación al diálogo informado de un problema nacional y al análisis del mismo.

 

Es claro que la estrategia del presidente Enrique Peña Nieto fue declarar su heroísmo reformador. Se posicionó como aquel presidente que cambiaría la realidad de México a través de la valentía de enfrentarse a núcleos de poder como lo son, por ejemplo, el sector de telecomunicaciones, el petrolero y el sindicato de maestros. En este caso sería interesante entender, fuera de la teoría institucionalista, las estructuras de poder que manejan los repartos del poder dentro de la política. Recordemos que en el momento en que México se consolido como una democracia, a través de la alternancia presidencial en el 2000, se preservaron muchas de las estructuras políticas y sociopolíticas del viejo régimen. Teniendo esto en cuenta, podríamos especular que a lo largo de los quince años restantes se crearon nuevas estructuras de poder fuera del sindicato corporativista de la SEP que incapacitaron al gobierno en la aplicación de las reformas estructurales.

 

Como primer acto cuestionable está el crear una reforma sin incluir en el diálogo a representantes de las esferas a las que iba a afectar dicha reforma. Se argumenta que los maestros sí fueron incluidos (claro está que fueron maestros del SNTE). Este hecho es contundente, e inclusive, es referenciado dentro de El modelo educativo 2016, el cual menciona que “En ese contexto de cambio, el SNTE y sus liderazgos han mostrado una gran responsabilidad y han sabido modernizarse para sumarse a esta profunda transformación del sistema educativo nacional” (SEP 2016, 80). Históricamente, en México se ha observado que los sindicatos han optado por acomodarse a la política del régimen con el fin de preservar la posición de poder de sus líderes, en vez de abogar por los intereses de los agremiados. “Esta postura se reflejó claramente en el caso de la propuesta de Carlos Abascal para modificar la Ley del Trabajo, durante el sexenio de Fox, cuando los sindicatos corporativos aceptaron muchas de las medidas de mayor flexibilidad a cambio de mantener el esquema corporativo de la ley.” (Bizberg, 45-46) Ante lo cual, el gobierno priista asumió que el poder monolítico que tenía sobre los sindicatos se había mantenido inamovible en su ausencia dentro del gobierno y no vio venir la disidencia nacional que había sufrido el SNTE. La apertura al diálogo da inicio a una etapa de aprendizaje colectivo que podría reforzar la cultura cívica de una sociedad que a veces parece indiferente ante las cuestiones públicas. En realidad, a lo largo de todo el conflicto se debería de plantear la pregunta enigmática de, ¿por qué no se habla de la democratización del sindicato? Es posible que la negociación colectiva entre maestros y gobierno hubiese sido menos turbulenta si se hubiese dado a través de un diálogo sindical democrático. En cambio lo que salió a relucir fue un gobierno incapaz de abrirse al diálogo, acto que rememora a aquel estilo post-revolucionario del viejo PRI que, de acuerdo a Villanueva, se caracteriza por ser “altamente centralizado en el gobierno nacional (federal), sin los contrapesos institucionales de los niveles del gobierno local, los estados y municipios, y sin las contrapropuestas de la competencia democrática y la lucha de ideas en la opinión pública.” (Villanueva 1992, 18)

 

imagen-1-gaceta

El segundo acto criticable es la costumbre de crear y crear instituciones. Pareciera que para el gobierno la creación de incontables instituciones gubernamentales es sinónimo de eficiencia de gestión. Ante el acto de la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, se debe de cuestionar el por qué fue necesario crear un instituto nacional centralizado que tuviese mayor relevancia que los criterios de las escuelas Normales u otros institutos de pedagogía. Si se cuestiona el por qué nuestras instituciones de educación superior de maestros ha decaído a lo largo del tiempo en vez de perdurar y mejorarse, habríamos de observar el incumplimiento de la SEP ante la entrega del diagnóstico, rediseño y fortalecimiento de las Normales públicas. Este cuestionamiento toma más importancia al observar los resultados obtenidos hasta ahora de las evaluaciones, “a nivel nacional, el puntaje de los normalistas es significativamente superior al puntaje promedio de los sustentantes de convocatoria abierta. En la gráfica 1, podemos observar el puntaje promedio de normalistas y sustentantes de convocatoria abierta por estado y observar que en la mayoría de ellos, los normalistas salen mejor evaluados. Sólo existen tres excepciones: Campeche, Oaxaca y Tlaxcala, donde no existe diferencia significativa. Sin embargo, hay que tomar con cautela los resultados de Oaxaca, dado que el tamaño de la muestra en este primer concurso de oposición puede ser no representativo y positivamente sesgado, dada la historia de los 123 sustentantes oaxaqueños en este primer concurso.” (Velázquez, 2015)

grafica1
Gráfica 1. Puntaje en el examen de conocimientos y habilidades para la práctica docente

 

A pesar de los resultados de la evaluación, el estado actual de los centros de educación normalista es reflejo del descuido de recursos públicos. Sería acaso fácil responder como ciudadanos ¿por qué es válido gastar aún más recursos en institutos nuevas en vez de arreglar los cimientos del Sistema educativo a través de los centros del mismo? Por otro lado, sin estar en contra de la evaluación, se deberían de cuestionar tanto los supuestos bajo los que una evaluación homogénea es aplicable a un territorio heterogéneo. Así mismo, nos hemos de preguntar cuál es el mecanismo causal que supone el gobierno ante la relación entre conocimientos del maestro y la educación que recibe el niño. Es pues factible preguntarse si existen otras variables omitidas en el diseño de la evaluación que podrían afectar el nivel educativo de los niños, cuáles podrían ser estas y qué grado de significancia tienen si son comparadas con la evaluación actual. Por ejemplo, uno de los principales problemas de la educación es México es la desigualdad a lo largo del territorio en cuanto a nivel educativo. El estudio llevado a cabo por Patricio Solís arroja la interesante pregunta de “¿hasta qué punto las variaciones en los años de escolaridad son explicadas por características socioeconómicas de origen que están fuera del control individual? A partir de los datos nacionales del censo de 2000 y utilizando una serie de métodos desarrollados recientemente para la medición de la desigualdad de oportunidades, estimamos que el efecto conjunto del nivel socioeconómico de la familia de origen, la escolaridad de los padres, el sexo, el tamaño de la localidad de residencia y la condición de pertenencia étnica da cuenta de entre 52 y 63% de la desigualdad total en años de escolaridad entre los jóvenes de 15 a 19 años. Es decir, más de la mitad, y quizás hasta cerca de un tercio, de la desigualdad en años de escolaridad en México tiene su origen en diferencias de clase, género, lugar de residencia o etnia.” (Solís 2012, 238) Lo que significa que la desigualdad educativa tiene como causa una distribución injusta de los recursos, que como característica heredada, refuerza la desigualdad intergeneracional de la desigualdad. Muchas veces esta variable es omitida de forma deliberada por el gobierno e inclusive por el interés público debido a la dificultad que presenta el modificar una situación estructural de tal índole. Sin embargo, la desigualdad es una de las principales causas de muchos problemas nacionales incluyendo el educativo y no ha de ser ignorado.

 

imagen-2-gaceta

A manera de conclusión he de citar que “Pierre Rosanvallon e Isidoro Cheresky sugieren la idea de que está surgiendo un nuevo tipo de democracia, una democracia participativa que no se expresa mediante la acción continua de los ciudadanos en organizaciones sociales o políticas, sino más bien, como una vigilancia crítica y permanente hacia los políticos y las políticas públicas, la cual se expresa de manera puntual.” (Bizberg &Zapata 2012, 18) En otras palabras, como sociedad civil tenemos aún mucho camino por recorrer, ya que la corrupción de las instituciones públicas tiene que ser eliminada a través de la presión de una sociedad que intervenga en las decisiones políticas para que el gobierno responda a las necesidades de cambio estructurales que son forzosas y así ayudar a reducir la desigualdad tanto en la educación como en otros ámbitos sociales.

 

Bibliografía

Aguilar Villanueva, Luis F., El estudio de las políticas públicas. (México: Miguel Ángel Porrua, 1992)

Manuel Ordorica y Jean-François Prud’homme, coords. 2012. Los grandes problemas de México: Movimientos Sociales. México: Colegio de México.

-Bizberg, Ilán y Zapata, Francisco. 2012. Introducción. En Ordorica y Prud’homme 2012, 11-19

– Bizberg, Ilán. 2012. Una democracia vacía. Sociedad civil, movimientos sociales y democracia. En Ordorica y Prud’homme 2012, 21-60

Secretaría de Educación Pública. 2016. El modelo educativo 2016. México: SEP

Solís, Patricio. 2012. La desigualdad de oportunidades y las brechas de escolaridad. En Los grandes problemas de México: Sociedad, coords. Manuel Ordorica y Jean-François Prud’homme,  236-239 México: Colegio de México.

Velázquez, Pablo. 2015. ver “Las escuelas normales, ¿para qué?” en Animal político, 14 de mayo http://www.animalpolitico.com/blogueros-aprender-es-mi-derecho/2015/05/14/las-escuelas-normales-para-que/

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s