La Reforma Electoral de Nayarit en 2008: Representación municipal y su influencia en la distribución del gasto

Reynaldo Lecona Esteban

El Sistema Nacional de Coordinación Fiscal de México fungió como parteaguas para establecer los ordenamientos tributarios de la Federación con los distintos niveles de gobierno. Su creación en 1980 permitió la armonización del sistema fiscal mediante la coordinación intergubernamental, apoyando el sistema de transferencias a través de aportaciones federales, por conducto de la Secretaría de Hacienda y los gobiernos estatales. Es decir, la creación de este modelo definió el conjunto de reglas para distribuir los recursos públicos, los cuales se suponen ajenos a los intereses políticos y electorales de los gobernantes.

Los dos principales esquemas de financiamiento para las entidades son las Participaciones a Entidades Federativas (Ramo 28) y las Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios (Ramo 33). Ambos se desarrollan de manera nacional y federal, bajando de nivel hasta que la ciudadanía cuente con recursos públicos que se reflejen en una mejor calidad de vida. Sin embargo, es importante señalar que estas reglas no son las mismas a medida que se desagrega la distribución, ya que en la última etapa son los gobiernos municipales quienes disponen de los recursos. Así, dado que no existen reglas claras que delimiten la dirección de recursos por parte de los gobernantes en este paso, las cuestiones políticas y electorales sobresalen como posibles razones para focalizar los recursos de tal manera que se beneficien de ello para mantenerse en el poder.

El objetivo principal del presente documento es conocer el efecto de las variables institucionales y políticas en la distribución del gasto público. Para ello se utiliza el caso de Nayarit de 1996 a 2011, replicando el ejercicio a nivel municipal, demarcación y sección electoral. El motivo por el que se analiza dicho territorio –desde la arista institucional- deriva principalmente del cambio en reglas electorales[1] que se dio en 2008 para la entidad, el cual podría estar afectando el comportamiento de los gobernantes para distribuir bienes públicos. Por otro lado, en cuanto a los aspectos políticos, se aprovecha la información disponible para las distintas unidades de medida, de tal forma que se pueda conocer el comportamiento del gasto según el nivel del que se trate.

Para poner a prueba el objetivo del texto, se toman en cuenta dos tipos de variables dependientes.[2] En primer lugar, las variables financieras (a nivel municipal) que contemplan inversión pública; transferencias directas, asignaciones, subsidios y otras ayudas; servicios generales; y servicios personales. En segundo lugar, las variables de desempeño (a nivel municipal, demarcación y seccional) que aproximan la distribución de recursos públicos, encontrándose la cobertura en agua potable, drenaje y energía eléctrica. Con estos dos segmentos se cubre la posibilidad de conocer qué tipo de bienes reparte estratégicamente cada partido político desde las plataformas de sus gobernantes.

El documento se divide en cuatro secciones: marco teórico; hipótesis y mecanismos causales; desarrollo de los resultados; y conclusiones generales. En primer lugar, se presentan los principales autores que han estudiado las estrategias de focalización como medio para maximizar la cantidad de votos obtenidos en la siguiente elección, así como el efecto de las instituciones electorales en el comportamiento de los gobernantes. En segundo lugar, se desglosan las dos hipótesis del texto, junto con los efectos esperados y las explicaciones por las cuales sería probable que sucedieran. En tercero, se contrasta de manera general la teoría desarrollada con la evidencia empírica de los modelos financieros y de desarrollo. Finalmente, se abordan las conclusiones generales y áreas de oportunidad que contiene el estudio.

Marco teórico

Los gobernantes en turno se guían por el interés de reelegirse y continuar en el poder (Mayhew 1974; Epstein, 1967; Cain et. al, 1987; Taagepera and Shugart, 1989). Para lograrlo, una de las estrategias que siguen es la de distribuir bienes públicos o privados que beneficien electoralmente al candidato o partido en el poder, ya sea de manera universal o focalizada. Así, mientras más bienes reciba el electorado, se supone, mayor será el beneficio electoral para el gobernante.[3]

Estudios de las últimas décadas han defendido que la focalización de recursos puede ser útil para cambiar la intención del electorado, movilizar o mantener a los mismos (Hidalgo y Nichter 2015). La teoría y la evidencia empírica señalan que existen distintos métodos utilizados por los gobernantes para distribuir bienes de manera focalizada; sin embargo, no existe consenso sobre cuál tesis tiene mayor validez. Independientemente de ello, los principales referentes del debate y que sirven como base del texto son Cox & McCubbins (1986) y Lindbeck-Weibull (1987)/Dixit-Londregan (1996).

Los primeros, defensores de la teoría core, analizan desde un modelo matemático la influencia que tiene el apoyo de un candidato en su estrategia para elaborar las promesas de campaña. Como táctica para maximizar votos, y dado que las campañas son plataformas en las que se puede prometer la redistribución de bienestar, Cox y McCubbins establecen que lo óptimo para los candidatos aversos al riesgo sería prometer redistribución de bienes y posteriormente redirigirlos hacia el electorado que los hizo ganar, de tal forma que puedan mantener la coalición ganadora. Si este proceso se repite, entonces los gobernantes deberían invertir en el core para continuar en el poder.

Por otro lado, a favor de la tesis swing, Lindbeck-Weibull (1987)/Dixit-Londregan (1996) establecen que los recursos se van a enfocar en los individuos ideológicamente indiferentes y con bajos niveles de ingreso. El motivo de esto es la mejor capacidad de respuesta (responsiveness) del electorado, derivado del desinterés ideológico relativo a los beneficios materiales y del menor costo marginal de brindar un bien a una persona con menores ingresos.

Estas teorías complementadas con la variedad de tesis sobre política distributiva, impiden generalizar cuál es la estrategia que siguen los gobernantes para distribuir recursos públicos. Sin embargo, lo que sí se puede asegurar es que existen condiciones que permiten hacer uso de la focalización de recursos con fines políticos, resultado de las reglas que moldean el comportamiento de los individuos. Un ejemplo de ello es el efecto de variables electorales en los incentivos de los políticos para cultivar una reputación personal (en vez de partidista).

Derivado de esta arista institucional, Gary Cox (1987) busca conocer por medio del modelo espacial de elecciones (Enelow y Hinich 1984) qué posición del espectro (centro, extremo) escogen los candidatos según el conjunto de reglas electorales a las que se someten. Myerson (1995), al igual que Cox (1989), menciona que los aspectos institucionales son prioritarios para comprender el desempeño del gobierno, donde ahonda en la parte teórica y cita a autores como Riker y Duverger a quienes considera pilares de la teoría institucional con respecto a las reglas electorales. En complemento a ello, Alina Rocha (2011) rescata lo argumentado por Myerson y desarrolla más sobre la relevancia de las instituciones, destacando que también podría influir en otras aristas gubernamentales como son la violencia, la distribución de bienes públicos y las prácticas electorales inadecuadas.

Por último, en complemento con la relevancia de las reglas electorales en las posiciones políticas de los candidatos, Martin (2011) introduce otros modelos teóricos que repercuten en el comportamiento de los individuos. Si bien no critica a fondo cada uno de ellos, sirve como punto de partida para continuar investigaciones en materia institucional. Por su parte, Groseclose y Snyder (1994) son de utilidad para conocer más sobre el efecto de las insitituciones en el comportamiento de los individuos, ya que analizan por qué los sistemas presidenciales o bicamerales pueden inducir diferentes formas de organización legislativa que los sistemas parlamentarios.

Hipótesis y mecanismos causales

Los modelos econométricos le brindan sustento empírico a la teoría económica, por ello es importante llevar a cabo experimentos estadísticos que cuantifiquen los cambios en los fenómenos de estudio. El objetivo de esta sección es plantear dos hipótesis sobre el efecto de variables institucionales y políticas en la distribución de bienes públicos. De esta forma, en un paso posterior, se contará con más elementos para contrastar teoría y evidencia.

Hipótesis 1: El cambio en reglas electorales nayaritas resultó en una distribución más equitativa de recursos públicos entre las cabeceras y agencias municipales.

Uno de los cambios que trajo consigo la reforma electoral de 2008 está relacionado con el método de elección de regidores. Hasta antes de ese año, al igual que en gran parte de las entidades del país, los regidores de mayoría relativa se escogían por medio de una planilla que presentan los partidos políticos para la elección. Este sistema le otorga la totalidad de dichos escaños al ganador y por lo tanto se aseguraba la mayoría en el Ayuntamiento, independientemente de la diferencia de votos con respecto a los demás competidores. En cambio, la nueva regla electoral establece que los candidatos de mayoría deben competir contra sus opositores en unos territorios delimitados por el instituto electoral local, similar al sistema que se utiliza para las elecciones de diputados a nivel federal. De esta manera, el esquema de planilla se transforma en un sistema en el que cada regidor debe obtener la mayoría de votos de un espacio geográfico particular para formar parte del Ayuntamiento.

Dicho lo anterior, la primera hipótesis del texto hace referencia a que los gobernantes municipales cambiarán la estrategia distributiva y dirigirán recursos públicos hacia las agencias, aquellos territorios no considerados como cabeceras municipales, una vez que se implemente el sistema de regidores por demarcación electoral. Para este caso se toma como supuesto que los gobernantes tienen el objetivo de mantener a su partido político en el poder e invertirán recursos públicos para recibir apoyo electoral. Así, el mecanismo subyacente es que –dada cierta distritación- se dirigirán recursos hacia las agencias debido a que el método de elección por mayoría relativa individual, al contrario del caso de planilla, no le garantiza la mayoría en el Ayuntamiento al partido con más votos obtenidos. Es decir, los gobernantes destinarán más recursos hacia las agencias porque maximizarían la probabilidad de obtener más escaños en el Ayuntamiento.

Hipótesis 2: Los aspectos políticos inciden en la repartición de bienes públicos.

Efecto esperado 1: Los territorios core son premiados con más recursos públicos que los swing.

Según la teoría de Cox & McCubbins (1986), los gobernantes –quienes son aversos al riesgo- van a dirigir los recursos públicos hacia el electorado que los hizo llegar al poder, de tal forma que puedan mantener la coalición ganadora en el siguiente periodo. De esta manera, el proceso debería repetirse para maximizar la probabilidad de continuar con el apoyo suficiente del electorado. Además, si se considera que la maquinaria electoral del partido en el gobierno es grande y estable, hay indicios para señalar que el resultado electoral sería favorable si se mantiene el voto de los mismos.

Efecto esperado 2: Los territorios más volátiles electoralmente serán premiados con más recursos.

En complemento a la estrategia de inversión core, el partido en el gobierno invertirá en territorios volátiles. La razón de ello es que son votos que no tienen una ideología claramente establecida y por lo tanto se podría convencer a los mismos de cambiar su voto. La volatilidad considera inestabilidad en preferencias, por lo tanto deberían de invertirse recursos en dichos territorios para maximizar la probabilidad de contar con ellos en el siguiente periodo.

Efecto esperado 3: Si un partido político tiene control del Ejecutivo y Legislativo en el mismo territorio, éste recibirá mayores recursos.

Si el mismo partido político controla los poderes ejecutivo y legislativo, entonces habrá mayor facilidad –e interés- para asignarle recursos a los suyos, ya que éstos se canalizarán para mejorar el desempeño del mismo partido político. De esta manera, independientemente del territorio[4] core o swing en el que se invierta, los gobernantes tendrán más recursos para operar políticamente.

Efecto esperado 4: Un territorio recibe más recursos a medida que su participación electoral es mayor.

La participación electoral funge como mecanismo de presión e información para los gobernantes. De esta manera, derivado de la amenaza de castigo que puedan tener, si existe alta participación, los gobernantes destinarán recursos a esos territorios y minimizarán la participación en aquellos que no tienen amenazas creíbles de castigo.

Desarrollo de resultados

distrgasto

Una vez descritas las hipótesis y los mecanismos causales del presente estudio, se tienen herramientas suficientes para contrastar la teoría con la evidencia empírica. La manera de proceder en esta sección se basa en la presentación un gráfico en el que se incluyen los trece modelos econométricos que abarca el texto. A pesar de la pérdida de datos importantes que normalmente se visualizan en las tablas de regresión, se considera que el uso del siguiente gráfico es útil para conocer la dirección de los resultados del estudio. El color verde implica que el resultado salió como se esperaba según los mecanismos causales y es estadísticamente significativo; rojo que es totalmente opuesto a lo esperado (y significativo); azul que no tuvo relevancia estadística; y gris que no fue incluido en el modelo.

Modelos financieros

Derivado del Gráfico 1, se desprende que las variables político-electorales no tienen la injerencia esperada a nivel municipal. La razón de ello es que no se encuentra significancia en la mayoría de los indicadores, sin dejar de lado que los resultados muchas veces son opuestos a lo esperado. Sin embargo, hay tres efectos que merecen atención por su importancia en el texto: el débil impacto del cambio en reglas electorales; la inexistencia de una estrategia clientelar core; y el ambiguo resultado de la coordinación política del PRI.

Con respecto al cambio en reglas, el efecto positivo en inversión pública y negativo en servicios generales sugiere la posibilidad de un aumento en la creación de infraestructura -aunque ésta sea económicamente ineficiente- al ser necesarios más votos que permitan ganar las nuevas regidurías de mayoría relativa. Con ello no se puede afirmar que se dio dicha situación y mucho menos que los recursos se dirigieran a aquellas demarcaciones; sin embargo, la relación contraria entre las variables mencionadas posiciona la posibilidad de un mayor gasto en bienes visibles con el objetivo de conseguir una mejor distribución de votos (ahora necesaria para lograr la mayoría en el Ayuntamiento).

Para el caso de las variables político-electorales, que se refieren a la fuerza de un partido político según su número de victorias y la coordinación al interior del PRI, los resultados de los modelos sugieren que las fórmulas distributivas provenientes de la Ley Federal de Coordinación Fiscal inhiben la posibilidad de dirigir recursos según los análisis electorales. Esto se menciona debido a la inconsistencia entre resultados y la relevancia que tiene esta regla en cuanto a la distribución de la mayoría de los recursos federales.

Modelos de desempeño
Municipal

Al igual que en los modelos financieros, los resultados de desempeño a nivel municipal no sostienen prácticamente ninguna de las hipótesis arrojadas en la sección anterior. Sin embargo, si bien es cierto que esto pudiera parecer ineficiente debido a la baja significancia estadística, es de suma utilidad para comprender que las variables político-electorales no afectan la distribución de recursos públicos a nivel municipal. El mito de la distribución estratégica, tanto core como swing, debe ponerse en duda ante la existencia de fórmulas distributivas que inhiben el comportamiento clientelar.

Demarcación

La principal aportación de los modelos de demarcación es que brindan evidencia suficiente para pensar que el cambio en reglas electorales resultó en una distribución de bienes públicos más equitativa entre cabeceras y agencias municipales. Esto se asegura porque los modelos de Agua y Drenaje tuvieron efecto positivo y estadísticamente significativo en la variable explicativa[5]. Es decir, dado el nuevo método para escoger regidores, el voto de cada individuo tendrá una importancia relativa similar para cada territorio y, por lo tanto, los gobernantes dirigirán recursos hacia las zonas que anteriormente eran irrelevantes en términos electorales. Es así que, en conjunto con la posibilidad de acceder a representación proporcional aún y cuando se ganen escaños por mayoría relativa, los gobernantes estarían aumentando la posibilidad de ganar el Ayuntamiento si distribuyen recursos a las agencias.

Asimismo, la variable de pobreza sorprende al ser completamente opuesta a lo esperado: los territorios con mayores carencias sociales no reciben más recursos cuando se trata de los bienes en cuestión. En realidad, para los modelos de Agua y Drenaje se observa que el efecto es negativo, lo que abre el debate al sentido utilitarista que podrían perseguir los encargados de repartir los recursos públicos. Es decir, tras este resultado se sugiere que los gobernantes se guían por una lógica estratégica de costo-beneficio, donde es preferible invertir en zonas en las que se beneficie al mayor número de personas con el menor costo posible.

Seccional

Al igual que en el caso de demarcaciones, la principal aportación del apartado recae en que no se tiene evidencia suficiente para rechazar que el cambio en reglas electorales nayaritas genere mayor distribución de recursos públicos hacia las agencias municipales. De esta manera, la elección de regidores por mayoría relativa -a través de demarcaciones- ocasiona que las agencias municipales se beneficien con más recursos públicos. Como se ha mencionado con anterioridad, si bien es cierto que la información no es concluyente, se tienen razones para creer que el sistema electoral de Nayarit influyó en la cobertura de infraestructura básica de las secciones.

Dentro de los aspectos políticos resaltó el aumento en recursos para un territorio cuando el PRI tiene mayoría en el Ayuntamiento y gobierna en esa misma sección. Consistente en los tres modelos, esta ventaja política se traduce en un incremento del 2% aproximadamente para cada sección. A falta de evidencia que rechace lo expuesto, el PRI distribuye recursos hacia las secciones que le dieron la victoria en ese periodo y donde tiene mayoría en el órgano local. Por otro lado, con respecto a la variable socioeconómica, las secciones con mayor pobreza tienen como resultado una disminución en la distribución de bienes públicos. Así, la evidencia sugiere que los encargados de repartir los recursos prefieren destinar el dinero hacia zonas donde se pueda construir la mayor cantidad de obra con los menores recursos que se pueda.

Conclusiones generales

En el transcurso del texto se analizó el efecto de los factores institucionales y políticos en la distribución de bienes públicos. Para lograrlo se tomaron en cuenta variables que abarcaron cuestiones de cobertura y de finanzas públicas, así como aspectos institucionales, políticos, electorales, demográficos y económicos. El método para estudiar la relación entre estos factores se basó en un estudio de caso del estado de Nayarit en el periodo de 1996 a 2011, replicando modelos econométricos con distintas unidades de medición: municipio, demarcación y sección.

En cuanto al efecto de variables político-electorales en la distribución financiera, se establece que, independientemente de la situación económica que atraviese la entidad, la naturaleza de cada reparto está en función de las fórmulas distributivas y por lo tanto no parecieran existir razones políticas para premiar a algunos municipios sobre otros. Es decir, en términos generales, los resultados de las cuatro vertientes pueden explicarse por mecanismos institucionales que conforman la repartición de recursos desde la óptica de las Participaciones y Aportaciones gubernamentales.

En relación con los modelos de desempeño, las diferentes unidades de análisis proveen de información relevante para conocer el efecto de variables político-electorales en la distribución de bienes públicos. Para el caso municipal, los resultados del modelo econométrico no sostienen prácticamente ninguna de las hipótesis estudiadas, lo cual es de suma utilidad para comprender que las variables político-electorales no afectan la distribución de recursos públicos a nivel municipal. El mito de la distribución estratégica, tanto core como swing, y de la coordinación política para favorecer a integrantes del mismo partido, deben ponerse en duda ante la existencia de fórmulas distributivas que inhiben el comportamiento clientelar.

Una vez que se analiza la información con menores niveles de medición, puede encontrarse el principal hallazgo de la tesis: se tienen razones para creer que el cambio en reglas electorales nayaritas resultara en una redistribución de recursos públicos para las agencias municipales. Desde la arista de demarcaciones, se sostiene que dada la nueva distritación para escoger regidores, el voto de cada individuo tendrá una importancia relativa similar para cada territorio y por lo tanto los recursos se moverán hacia las demarcaciones que anteriormente eran irrelevantes en términos electorales.

Aunado al efecto del cambio en reglas electorales, el modelo de demarcación presenta otros tres resultados interesantes. Primero, no se tiene evidencia para rechazar que el PRI destina más recursos a las demarcaciones en las que cuenta con un representante de su partido y donde es mayoría en el Ayuntamiento. En segundo lugar, los resultados respaldan que la baja o media participación electoral promueve que los gobernantes municipales destinen recursos a zonas donde exista mayor amenaza de ser castigados. Tercero, y resaltando este efecto como otro gran aporte del texto, se tiene evidencia para señalar que los gobernantes municipales tienden a dejar de invertir en las demarcaciones más pobres.

Por su parte, a excepción de la variable de participación electoral, los modelos seccionales sostienen lo expuesto en el caso de demarcación. En primer lugar, el cambio en reglas electorales resultó en una mejor distribución de bienes públicos para las agencias municipales; segundo, la coordinación política del PRI genera que las secciones en las que gobierna obtengan un mejor desempeño en cobertura de los tres tipos de bienes; tercero, las secciones recibirán más recursos mientras mayores sean las carencias socioeconómicas del territorio.

Cabe aclarar que el presente texto contiene algunas áreas de oportunidad que deberán ser subsanadas en investigaciones posteriores. En primer lugar, no se lleva a cabo ningún tratamiento para lidiar con la probable endogeneidad para la distribución de bienes públicos. Por mencionar un ejemplo: cómo saber si una persona vota a favor de un partido porque le dieron recursos, o si por haberle asignado recurso dicho individuo apoyó con su voto. Por su parte, la cantidad y la calidad de información serán de enorme utilidad para generar conclusiones más robustas. Esto hace referencia a los problemas de inconsistencia entre los distintos niveles de medición que se desarrollan en la versión extendida del documento.

Además, cabe destacar que para la generalización de los resultados, y principalmente del cambio en reglas, se deberán comparar casos –nacionales o internacionales- donde existan condiciones electorales, socioeconómicas, políticas y geográficas similares. No debe descartarse la posibilidad de que las ciudades nayaritas comiencen a abarcar espacios ajenos a las cabeceras municipales: primero, porque la cobertura en las cabeceras municipales sea sumamente alta y por lo tanto los recursos se destinen a las agencias; y segundo, que la expansión demográfica de los municipios se enfoque en las periferias y conlleve inversión en esos territorios.

En conclusión, independientemente de las problemáticas mencionadas, los resultados de los modelos financieros y de desempeño exponen dos puntos de interés, los cuales son relevantes en el marco práctico de la Ciencia Política: primero, las fórmulas distributivas realmente son efectivas al inhibir el comportamiento clientelar a nivel municipal; y segundo, las instituciones –entendidas como el conjunto de reglas que moldean el comportamiento de los individuos (North 1994)- son relevantes para modificar la estrategia distributiva de bienes públicos. Si bien es cierto que los componentes socioeconómicos, fiscales y demográficos son importantes para entender la distribución de bienes, no debe dejarse de lado la trascendencia de los factores institucionales y políticos en la misma.

Reynaldo Lecona Esteban es licenciado en Ciencia Política por el ITAM. El presente trabajo es una versión reducida de los principales hallazgos de su tesis de licenciatura.

Bibliografía

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Cox, W. Gary. 1987. “Electoral Equilibrium Under Alternative Voting Institutions”. American Journal of Political Science 31 (1). [Midwest Political Science Association, Wiley]: 82–108.

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Dixit, Avinash y John Londregan. 1996. “The Determinants of Success of Special Interests in Redistributive Politics”. The Journal of Politics 58, No.4 (Noviembre): 1132-1155.

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Mayhew, R. David. 1974. “Congress: The Electoral Connection”. New Haven: Yale University Press

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Taagepera, Rein, and Matthew S. Shugart. 1989. “Seats and Votes: The Effects of Determinants of Electoral Systems”. New Haven: Yale University Press.

[1] En la Tabla 1 del Anexo se presentan las fórmulas, umbrales y número de regidores que han aplicado en Nayarit durante el periodo de estudio. En la versión extendida de la tesis puede revisarse este tema con mayor profundidad.

[2] En la Tabla 2 del Anexo se encuentran las variables independientes que se utilizaron en el estudio y la composición de las mismas.

[3] Para este análisis, los bienes se entenderán como como los recursos físicos y financieros que recibe la ciudadanía y con ello podrá hacerse referencia, por ejemplo, a la proporción del egreso destinada a inversión pública, a la cobertura de drenaje en una localidad o al mantenimiento de carreteras.

[4] Como se establece en la Tabla II del Anexo, esta variable tiene variaciones en su composición y está en función del tipo de modelo econométrico que se va a utilizar.

[5] Como se observa en la tabla de resultados, el modelo de Electricidad no arroja significancia estadística favorable para la hipótesis presentada. Una posible explicación es que los niveles de cobertura eléctrica en Nayarit son considerablemente altos, lo que podría estar ocasionando que los gobernantes distribuyan recursos hacia otros bienes en los que exista mayor carencia.

Anexos

Tabla 1: Reglas electorales en Nayarit 1996-2011

Untitled-1Tabla 2: Composición de variables

Variables dependientes e independientes.
Nombre Descripción Unidad de medida (M=municipal; D=demarcación; S=sección) Fórmula
invpubratio Proporción del egreso destinado a inversión pública
per cápita
M (invpub/pobtot)/(egresos/pobtot)
transfratio Proporción del egreso destinado a transferencias directas, asignaciones, subsidios y otras ayudas per cápita M (transf/pobtot)/(egresos/pobtot)
servgenratio Proporción del egreso destinado a servicios generales per cápita (servicios básicos, mantenimiento, arrendamientos) M (servpers/pobtot)/(egresos/pobtot)
servpersratio Proporción del egreso destinado a servicios personales per
cápita (pago a trabajadores del gobierno)
M (servgen/pobtot)/(egresos/pobtot)
agua_index Índice de Agua M/D/S (viviendas particulares habitadas con acceso a agua/ total de viviendas particulares habitadas)
dren_index Índice de Drenaje M/D/S (viviendas particulares habitadas con acceso a drenaje/ total de viviendas particulares habitadas)
elec_index Índice de Electricidad M/D/S (viviendas particulares habitadas con acceso a electricidad/ total de viviendas particulares habitadas)
agua_index_lag Índice de Agua con rezago de un periodo M/D/S t-1 de agua_index
dren_index_lag Índice de Drenaje con rezago de un periodo M/D/S t-1 de dren_index
elec_index_lag Índice de Electricidad con rezago de un periodo M/D/S t-1 de elec_index
bounded_alfa Medición de core M Consistió en recopilar las series de elecciones municipales de 1976 a 2011. Posteriormente se obtiene la proporción de votos esperados para la elección de 1996 en función de la serie de 1976 a 1993; luego, para 1999, con base en la de 1976 a 1996 y así consecutivamente. Consecutivamente, se transformaron en razón de momios y después se le aplicó logaritmo natural a los resultados con el objetivo de normalizar la variable y, finalmente, limitarla entre cero y uno para mejor interpretación
cnt_pend Medición del Índice de Volatilidad Compuesto M Parte de la misma composición que alfa, donde se obtiene la votación esperada de 1976 a 2011. Lo que se hace es acumular el promedio de los cambios marginales para cada año, de tal forma que se pueda conocer qué tanto aumentó o disminuyó la proporción de votos del partido con respecto a periodos anteriores. Así, a medida que el coeficiente disminuya, mayor es el desgaste de un partido político
PRI_support Fortaleza del PRI en el Legislativo M (gobernador priista (puede ser 1 o -1)* Proporción de escaños priistas en el Congreso local) recodificada donde 6 es el más alto y 1 el menos favorable
media_part Nivel de participación electoral medio M/D/S De la distribución total de participación electoral, la que corresponde del percentil 34 al 66
baja_part Nivel de participación electoral bajo M/D/S De la distribución total de participación electoral, la que corresponde del percentil 0 a 33
gini Coeficiente de Gini M Datos de CONEVAL
log_pob Logaritmo de población total M/D/S Logaritmo de población total
count0211 Número de victorias que obtiene el partido en la misma demarcación de 2002 a 2011 D Valores entre 0 y 4
count9611 Número de victorias que obtiene el partido en la misma demarcación de 1996 a 2011 S Valores entre 0 y 6
iv Índice de Volatilidad Simple D/S Abs(E((Votos en t-1) – (Votos en t0))/2)
control_pri Control del PRI D/S Dummy=1 si el PRI gobierna la sección/demarcación y tiene mayoría en el Ayuntamiento
pobreza Índice de Pobreza D/S Se construyó un índice -juntando los datos de 2005 y 2010- por medio del análisis de componentes principales, únicamente manteniendo el primer componente. Los ocho indicadores usados fueron nivel de escolaridad, analfabetismo, derechohabiencia a los sistemas de salud y viviendas con piso de tierra, sin bienes, sin lavadora, sin refrigerador y sin televisión.
cabecera_ Cabecera municipal S Dummy=1 si la sección es cabecera municipal
reforma_ Ley electoral de 2007 S Dummy=1 si la reforma electoral de 2007 opera
cabec_reform Interactiva de cabecera y reforma S Dummy=1 si la sección es cabecera municipal y opera bajo la reforma de 2007

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